Ya he tenido oportunidad de platicarles de lo afortunada que me siento de llevarme bien con mi familia política. Tengo 2 cuñadas que son los miembros mayor y menor de la familia. En medio está mi esposo y sus 3 hermanos. ¡Me encanta el hecho de que sean una familia numerosa porque yo solo tengo una hermana y un hermano y mi madre a su vez solo dos hermanos! Hace poco más de un año mi suegra falleció y todos nos dimos fuerzas unos a otros. Llevaba mucho tiempo enferma de diabetes y una complicación cardíaca fue el final. Nos dolió pero nos habíamos ido preparando.
Nada nos preparó para lo que nos está ocurriendo ahora: a mediados de agosto mi cuñada Rosy sufrió la fractura del fémur. Había tenido una infección en vías urinarias unos días antes. La operaron para ponerle una placa en su pierna. Los análisis revelaron problemas en los riñones y entonces le hicieron una serie de 12 bolsas de diálisis... y le dieron el alta del hospital.
En casa no mejoraba con los medicamentos que le prescribieron estaba débil y dolorida. Fui al hospital para preguntarle al nefrólogo que seguía y al ver los resultados del laboratorio se alarmó y me dio una orden para que ingresara a diálisis al día siguiente.De eso hace 15 días con diálisis ininterrumpida. Antes de darla de alta le hicieron una biopsia de hueso. No salió nada. El viernes le hicieron una aspiración de médula ósea. Este sábado nos han dado el diagnóstico: Mieloma Múltiple, un tipo de cáncer de la sangre.
Ya temíamos que fuera eso, mi concuña y yo habíamos buscado los síntomas en Internet y nos habían llevado a ese diagnóstico. Cada una por nuestra cuenta. Ninguna quería tener razón. Y fuimos nosotras las que estabamos a su lado cuando le dieron la noticia.
Pero al investigar en la red hallamos buenas noticias: hay nuevos tratamientos, es posible realizar transplantes de médula ósea muy existosos, hay muchas historias de pacientes que estuvieron ante este diagnóstico y hoy 10, 15 años después van al gimnasio, trabajan... están vivos y sanos. Esto nos llena de optimismo. Además el hematólogo nos asegura "El lunes empezamos la quimio". ¡Eso queremos: acción!.
Hoy envía la receta, pero luego piden que esperemos. Yo me salgo del trabajo para estar cuando vengan los médicos a presentar el tratamiento. Entonces llegan, primero el nefrólogo y luego el hematólogo, su expresión es sombría y el mensaje que nos traen no lo es menos. Nos dicen que el daño renal es muy severo y por ende irreparable. Que no es bajo ningún concepto candidata a un trasplante ni de médula menos de riñón. Que ha contraído -por sus bajas defensas- una grave infección por el catéter de la diálisis. Ahora la prioridad es detener la infección. Después se puede empezar la quimio pero como se administraría en dosis mínimas no nos dan esperanzas de que se recupere.
No acabamos de creerlo. Rosy es de esas mujeres activas que ven por toda la familia. En su trabajo se ha llevado todos los reconocimientos y estímulos posibles. Nada se le dificulta. Es una líder nata. Ha representado a sus compañeros en su sindicato. Ha organizado eventos a nivel nacional con mucho éxito. Ha hecho trabajo de investigación recibiendo muchos elogios. Le encanta cocinar y recibir invitados. Su flor favorita son los alcatraces. Tiene una hermosa casa que ella misma diseñó y decoró, suelen preguntarle que arquitecto le hizo el diseño. A sus hijos los ha alentado sea si van a gimnasia como si van a los Scouts. A sus hermanos siempre los ha apoyado y ayudado. Sus vecinas la aprecian muchísimo. Y nosotras, sus cuñadas, las cuatro Marías, no hemos recibido de ella sino cariño, apoyo y sabios consejos fruto de su experiencia como madre.
Le estoy leyendo de la Biblia. Le he ayudado a ver con ella, que el propósito de Dios es que vivamos dentro de poco en un mundo donde reine la paz y dónde ningún residente dirá "Estoy Enfermo" (Isaías 33:24). Mi concuña M. Ester le ha mostrado además que con cosas malas Dios no somete a pruebas a nadie. (Santiago 1:13). Quiero hacerle ver que si arrojamos sobre Dios nuestras inquietudes entonces la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará nuestros corazones. (Filipenses 4:6 y 7) Se que aún si pierde esta batalla la volveremos a ver (Juan 5:28). Mi fe es fuerte, mi esperanza firme... Pero esto no impide que ahora me sienta terriblemente triste, enojada con esta horrible enfermedad. Incrédula ante el pronóstico, ante la situación ¡Pero si hace unas semanas Rosy anda como cualquier mamá corre y corre de aquí para allá! Apenas tiene 51 años.
Escribo esto como un escape, necesito desahogar mi dolor. No quiero abrumarlas con mi situación pero se que sabrán comprenderme. Afortunadamente mi fibromialgia se ha portado bien y me ha permitido estar en el hospital ayudando a Rosy. Salgo del Kinder, traigo a mis hijos a casa y me voy al hospital. Los guardias ya me conocen al igual que las enfermeras. Mis hijos se han portado de maravilla, han entendido que este es momento de que apoyemos a su tía. Nuestra vida ha cambiado irremediablemente.
Mary Tere




























